La liberalización eléctrica en España

¿Por qué la liberalización?

La liberalización de los mercados conlleva competencia en la prestación del servicio, con el consiguiente beneficio para los consumidores. Con este objetivo, las Directivas europeas han puesto en marcha el proceso de creación de un mercado interior de la electricidad, homogeneizando los mercados energéticos de los Estados Miembros como paso necesario previo a la liberalización. Por tanto, el proceso de liberalización responde a las directrices de la Comunidad Europea y en concreto a su Directiva sobre este tema, que cada país tiene la obligación de transponer adecuándola a sus especificidades nacionales.

La liberalización es obligatoria para todos los países de la unión europea


¿Cuáles son las especificidades del caso español?

Los países que han llegado más lejos en la liberalización de sus mercados eléctricos, han terminado por abolir las tarifas por completo. Es el caso de los países nórdicos o el Reino Unido.  En estos casos, el regulador considera que la competencia en el mercado es suficiente para garantizar que hasta los consumidores más vulnerables pueden acceder a un suministro eléctrico a precios competitivos, de modo que no es necesario protegerlos ofreciéndoles una tarifa por defecto. Si esto se tradujera a nuestro país, los más de 25 millones de consumidores existentes deberían pactar con los proveedores (en este caso con los comercializadores) sus contratos de suministro, sin ningún tipo de intervención administrativa.


En el caso español, sin embargo, el Gobierno ha optado por establecer de manera transitoria las salvaguardas necesarias para evitar que el paso de un sistema regulado a uno liberalizado pueda tener consecuencias adversas en algún colectivo. Para ello, haciendo uso de la habilitación por la Directiva a que los Gobiernos puedan imponer a las empresas obligaciones de servicio universal para ciertos colectivos (domésticos y pequeñas empresas) se establece una tarifa refugio, que se ha llamado Tarifa de Último Recurso, e incluso dentro de ella se ha creado la figura del bono social, que beneficia de manera muy clara a unos 5 millones de hogares pertenecientes a los colectivos más vulnerables económicamente.

El gobierno español ha preferido un modelo liberalizador que salvaguarda los intereses de determinados colectivos


¿Cuáles son las ventajas de un sistema liberalizado?

La principal característica de los procesos de la liberalización de los mercados es que introducen competencia. Mayor competencia es sinónimo de precios competitivos (ajustados a los costes) e incremento de las calidades del servicio (ofertas personalizadas y adaptadas a las necesidades de cada consumidor). Así ha pasado en otros sectores económicos, y así pasará, previsiblemente, en el sector eléctrico español, cuyo proceso liberalizador necesitará todavía que pase un tiempo  para que manifieste todas sus ventajas.

La liberalización conlleva ventajas como un mayor nivel de competencia, un nivel de precios mas competitivos y una mayor calidad de servicio