Previsiones del sector

Con carácter de planificación indicativa, se incluyen previsiones sobre el comportamiento futuro de la demanda, los recursos necesarios para satisfacerla, la evolución de las condiciones del mercado para garantizar el suministro, los criterios de protección ambiental y otro conjunto de previsiones que se convierten en instrumento esencial al servicio de instancias administrativas y de operadores económico, facilitando tanto la toma de decisiones de inversión por parte de la iniciativa privada, como las decisiones de política energética.

En este contexto, las infraestructuras previstas en la Planificación de los sectores de electricidad y gas 2008-2016, aprobada en mayo de 2008, se constituye en la herramienta a través de la cual, la Administración puede incidir en el fomento de la generación eléctrica mediante tecnologías limpias. Así, la planificación da prioridad a la instalación de las líneas de evacuación de energía eléctrica procedente de fuentes de energías renovables y a la construcción de gasoductos que den cobertura a la demanda de gas, tanto para cogeneración como para ciclos combinados con gas natural.

Las proyecciones del documento de planificación establecen que el consumo de energía primaria en España crecerá a una tasa media anual del 1,4% entre 2006 y 2016, alcanzando un total de 165 Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo (Mtep) en el último año del periodo. Esta tasa de crecimiento de la energía primaria es inferior a la de la energía final, 1,6%, debido al mayor rendimiento de la estructura de generación eléctrica prevista.

Se espera una reducción del 1,6% anual medio en la intensidad energética primaria en España (consumo de energía primaria/PIB) en el período de previsión, alcanzando niveles muy inferiores a los de 1990. Esta evolución supone un importante cambio de tendencia desde el crecimiento continuo habido entre 1990 y 2004, continuando con la reducción registrada en 2005 y especialmente en 2006 y 2007.

En la estructura de abastecimiento se observa que se sigue la tendencia ya observada en la anterior revisión de la planificación (2005-2011), que supone un aumento importante del peso de las energías renovables y del gas y un descenso del carbón y petróleo, todo ello derivado, además, de la evolución de los consumos finales y del cambio en la estructura de generación eléctrica.